sábado, 28 de marzo de 2009

Reflejo de un Lunático

En un espacio sombrío y solitario; donde el eco de mis pensamientos domina mi concentración solo puedo admirar aquello que atrae mi atención y que con una sola mirada me atrapa; observo un triste reflejo de un alma en pena que me mira a los ojos con una demencia extraordinaria, esa silueta con un semblante intranquilo y perturbado, quedo estupefacto, no siento temor solo curiosidad y hasta asombro. Con tal intensidad me observa atento a mis movimientos y con una mirada penetrante se cuela en mi alma y comienza la interacción entre dos almas que forman parte de un mismo cuerpo, y en un debate interno, que no es más que un monologo que abarca mis pensamientos; mi mente se encuentra vacía y difícilmente me puedo concentrar en otra cosa, la desesperación me invade al no poder salir de este foro interno donde me encuentro cara a cara con ese ser sombrío, lunático, enfermizo y con una mirada propia de un sicótico a la que se refiere a mí como un simple débil humano. Mis sentidos no responden y solo mi subconsciente es capaz de funcionar, solo puedo resignarme a estar frente a “él”, mirarlo a los ojos que inspiran una perturbación tal en mi que no puedo evitar gritar en mis adentros, una voz retumba como un eco en lo profundo de mi mente y comienzo a sentir que infunde temor en mi alma. En un momento comienza a interactuar con migo, las primeras palabras me hacen languidecer y mi vigor desaparece, el temor se esfuma y solo queda una cascara vacía llena de dudas. Se acerca a mi y me susurra al oído: “Ser cobarde e insignificante, levántate y deja el temor atrás” no puedo responder y el silencio es el protagonista por algunos minutos y luego vuelve a dirigirse a mi “Hazlo o tomaré posesión de tu asqueroso ser”, teniéndolo frente a mí con desesperación recupero el vigor y una chispa de ánimo se dispara producto de aquella situación, rápidamente me abalanzó hacia él y al impactar mi rostro con el suyo recupero el conocimiento y despierto desfigurado, bañado en sangre, confundido y perturbado aguardando mi final, en mi lecho, agonizante, moribundo observo como mi reflejo se fracciona, se desquebraja en miles de pedazos; fracciones de mi ser, temores, odios, sentimientos, todos caen al suelo y se desboronan, se desvanecen con mi ultimo aliento, con el ultimo suspiro de mi patética alma.
El reflejo de un espejo, una ventana hacia lo desconocido, donde mi alma se fracciona y muestra sus múltiples facetas, la demencia se apodera de mi y el delirio es perturba mi mente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Dejen su crítica destructiva, no nos importa...